sábado, 10 de octubre de 2015

La vida se repite... eso dicen algunos.

Muchas veces alguien en una familia sufre agún mal y, posteriormente, todos sus descendientes juegan, sin saberlo, un juego de azar donde apuestan si recibirán o no la herencia que, desgraciadamente, le otorgó su antepasado. Cáncer, demencia, depresión, problemas cardíacos, todos ellos se encuentran dentro de la tómbola de este juego. Sin embargo, la naturaleza de éstos es biológica, por lo que hace sentido que se transmita por los genes a miembros de la misma sangre, pero ¿qué ocurre entonces con el alcoholismo o la violencia intrafamiliar?
Es sabido que en algunos casos de familias con padres alcoholicos los hijos crecen repudiando la bebida, pero tambien es conocido que en otros la progenia sigue con los pasos de sus padres, algunos comenzando a ya muy entrada edad ¿se producirá esto por herencia o más bien por un caso de influencia subconsciente?
¿Se encontrarán estos hijos siendo víctimas del demonio de la perversidad del que habló Poe? Haciendo ellos algo que saben está mal y los llevará sin lugar a dudas a un espiral de perdición, pero incapaces de contener su deseo, su impulso, la voz que les susurra día y noche.
Visto esto ¿será este demonio de la perversidad otra pelota que se va pasando de generación en generación?¿Habrán familias libres de ésta influencia? Probablemente sí, libres, libres por ahora.

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